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Debía tener 11 años aquel miércoles de Febrero en el que con mi abono
infantil de temporada, me acercaba a ver un nuevo partido en La Catedral.
Ese día existía cierto temor en la siempre confiada y entregada afición
Zurigorri a pesar de la extraordinaria marcha de nuestro equipo en Liga. Nos
visitaba un Espanyol que, a pesar de no ser un rival de nuestra liga,
clasificatoriamente hablando, poseía un portero como N´Kono que causaba
sensación y daba mucho respeto.
De camino hacia mi localidad en la General de Ingenieros, no fueron pocos
los comentarios que escuché sobre lo dificil que nos iba a resultar marcarle
un gol a aquel portero que siempre jugaba con pantalón largo y sus eternos
calcetines blancos sobresaliendo por debajo del chandal. La baja de uno de
nuestros principales artilleros caso del gran Dani para este partido, hacía
parecer aún más difícil esa misión. Parecía que el partido iba a ser de los
duros de verdad.
Debían faltar unos 45 minutos para comenzar el partido cuando entré a San
Mamés. Siempre he tenido y sigo teniendo una especie de vértigo en el
estómago cada vez que accedo visualmente a La Catedral. Con el tiempo eso no
ha variado, me ocurre en cualquier partido de liga contra el rival que sea,
pero por aquel entonces y como suelen ocurrir generalmente con los recuerdos
de nuestra juventud, creo que esa sensación de vacío en el estómago, ese
poder oler realmente el césped, ese olor a fútbol, se multiplicaba por 100.
Llego a la localidad y me dirijo hacia el corner del lado izquierdo, tal y
como hacia siempre y me llama la atención un señor con traje y gabardina
que, con entrada en mano y un fuerte acento Catalán, solicitaba al
txapelgorri conocer cual era su ubicación dentro de la general sin numerar.
El txapelgorri le miraba entre curioso y alucinado para soltarle un no
demasiado cortés aunque si contundente"pongase dónde quiera, desde este
corner hasta el otro de allá, aquí no hay sitios reservados." Es curioso, a
pesar del respeto que se respiraba en la previa al partido, yo sentí lástima
por aquel hombre, ya que estaba seguro que mi equipo iba a enterrar sus
ilusiones a base de goles y raza sobre un campo que, debido a la lluvia
caida en los días previos y durante esa misma mañana y mediodía, se iba
convirtiendo poco a poco en una chocolatera. Y no me equivocaba en absoluto.
El partido comenzó mal. El Athletic no parecía el de otras tardes y el
Espanyol da muestras de salir muy bien al contraataque. La segunda escapa de
los periquitos por la derecha a los 5 minutos de partido, resulta un fallo
de nuestra defensa que permite a uno de los hermanos Orejuela encarar a
Zubizarreta y batirle por bajo. El Athletic estaba mal, muy mal.
Y en esto que comienza a nevar y el Athletic, comienza a arrollar. Las
ocasiones se empiezan a suceder y Noriega, sustituto de Dani esa noche,
empieza a crear peligro en cada llegada. En cada balón que salía por la
línea de fondo se podían ver los gestos de N´Kono mirando hacia el cielo y
viendo por primera vez en su vida la nieve caer y caer cada vez con más
fuerza (de hecho, él mismo confirmó que era la primera vez que veía la nieve
en directo).
El gol Zurigorri se mascaba, una jugada de ataque al cuarto de hora trae
como consecuencia un balón muerto en mitad del barro y la nieve en la
media-luna del área Espanyolista. Ahí aparece "El Griego", Miguel De Andrés,
para soltar un latigazo espectacular que cuela el balón por la escuadra
izquierda de la portería rival. San Mamés estalla, la nevada arrecia y los
jugadores se desmelan más y más, haciendo cada vez más y más grandes frente
a un rival que iba empequeñeciendose por segundos. El segundo gol no se hace
esperar en un remate de Txema Noriega 3 minutos después. En ese momento ya
no hay duda de que el partido tiene un dueño, lo que se confirma pasados los
25 minutos de partido cuando un penalty sobre Noriega es transformado por
Urtubi en su forma habitual: fuerte, al medio y rozando el larguero.
Imparable.
De ahí hasta el final de la primera parte, el Espanyol no consigue salir de
su propia área, sucediendose las ocasiones de gol del
Athletic..............y las miradas de N´Kono al cielo, quizás implorando al
cielo que esa tormeta de nieve en Zurigorri cese de una vez. No exagero en
absoluto si digo que el gran portero Camerunés daba sensación de estar
incluso mareado debido a la cantidad de trabajo que había tenido en la
primera parte.
Comienza la segunda parte con la tormenta de nieve en su máximo explendor y
con pocos cambios sobre el campo de juego. El Athletic marca el cuarto en
otro gol de pelea de Txema Noriega y el Espanyol, a pesar de contar ya sobre
el césped con su veterano y magnífico goleador, el Navarro Rafa Marañon, no
da señales de reacción. Van pasandos los minutos y a falta de unos 20 para
terminar el partido, el Athletic se relaja, como se relaja curiosamente la
tormenta de nieve y el Espanyol, por medio precisamente de Marañon, consigue
marcar su segundo gol y acortar distancias.
Lejos de relajación alguna, el Athletic retoma inmediatamente las
operaciones en ataque, precisamente cuando de nuevo los copos de nieve hacen
su aparición para ver un nuevo gol de Miguel De Andrés con un nuevo zapatazo
desde fuera del área. Era el quinto y definitivo gol del Athletic, un 5x2 en
el marcador que ya no se movería y es que el Espanyol desde ese momento,
comprendió que era mejor no molestar ni provocar aún más al León con un
tercer gol que podría tener como respuesta una goleada de escándalo.
Termina el partido, el público aplaude a su equipo, los jugadores del
Athletic caminan hacia el vestuario, exhaustos pero con una sonrisa en su
cara por el deber cumplido y con buena nota además mientras que N´Kono
continúa mirando hacia el cielo cuando se dirige hacia el vestuario, quizás
buscando respuestas que estaban más en lo terrenal que en lo celestial o
metereológico incluso.............O tal vez no, ¿quién sabe?.
Salgo de La Catedral y me encamino a la reunión con mi padre en el punto de
encuentro habitual tras un partido en San Mamés. Lo primero que me dice éste
es "vaya partidazo, ¿eh?" y lo segundo "¿pero no te has dado cuenta de la
"chupa" que llevas encima? No te has puesto a resguardo cuando nevaba?"
¿Ponerme a resguardo y correr el riesgo de perderme un sólo segundo de ese
espectáculo, de esa avalancha Zurigorri? Ni loco!!. De hecho, sólo tuve
consciencia de la nevada que caía a partir de la fiebre que tuve desde esa
misma noche y durante varios días y por supuesto, a través de los resúmenes
del partido por TV que devoré al día siguiente.
El sábado llega el Getafe. No tenemos a nuestra particular rencarnación
futbolística de Dani por lesión, el rival a pesar de no tener un gran
nombre, se antoja complicado y con algún jugador que causa mucho respeto por
su buen momento. Además, la afición tiene ese temor ante un equipo
teóricamente inferior aunque en este caso no sea por el hecho de que nos
pueda quitar puntos en nuestra lucha por un título, sino por un objetivo
mucho más modesto como es el de salvar la categoría. ¿Faltará la nieve? Por
pura lógica, si, faltará la tormenta de nieve metereológica, pero seguro que
no falta la otra tormeta, la que sufrió N´Kono en su momento y que seguro
sufrirá el Getafe el sábado. La tormeta Zurigorri, la tormenta de la
comunión de un equipo con su afición que consigue hacerse más y más fuerte
ante la adversidad, ante las bajas importantes, ante los equipos en racha,
ante la necesidad.....................Que nieve o no de nuevo en San Mamés
este sábado, está en nuestras manos.
ATHLETIC BETI ZUREKIN
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