Mi vida se refleja en dos colores
rojo y blanco que llevo a mis poesías
porque tiene todas mis simpatías
el Athletic, el club de mis amores.
Nos dan horas de paz sus jugadores
y menos sinsabores que alegrías
pues son inolvidables esos días
en que salen brillantes triunfadores.
Rojo y blanco colores con solera
para identificar la trayectoria
de un equipo por siempre de primera.
Nunca se borrará de mi memoria
el carácter, el himno y la bandera
de este Athletic que sigue haciendo historia.
Mayo 1998