Orgullo de la tierra que yo adoro,
mezcla de pundonor, furia y nobleza,
que practicas el fútbol con destreza
y escribes tu historial con letras de oro.
Jugando con pasión y valentía
mantienes por los campos españoles
merced a la belleza de los goles
un clima de imborrables simpatías.
Es la hinchada que marcha por la senda
que le marca tus grandes actuaciones
y si pierdes no hay nadie que se ofenda
hay plena confianza en sus leones,
pues sabe que caéis en la contienda
luchando como grandes campeones.