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"El Athletic en Copa de Ferias y UEFA"
Artículos publicados por el diario El Correo con motivo de la clasificación a la UEFA League
 
"Dos regalos insuficientes"
     
  Fue una eliminatoria rara. Confusa. Que podía haberse decantado por cualquiera de las dos partes; Athletic o Ajax. Pero cayó del lado del conjunto cuna de Johan Cruyff, que entonces ya se había enrolado en el Cosmos de Nueva York. Y eso que en el encuentro de ida, disputado en San Mamés, los holandeses, en especial su defensa Van Dord, y el colegiado alemán Horstmann mostraron su lado samaritano. El primero, tras anotarse un gol en propia puerta en el minuto nueve. El segundo, por conceder una diana que, según el público que ocupaba ese fondo de 'La Catedral' -y qué decir del portero tulipán-, no entró. Las protestas, sin embargo, no sirvieron de nada. Tampoco la reclamación posterior ante la UEFA. El cuadro de Koldo Aguirre viajó a la capital 'naranja' con el resultado «deseado» (2-0).

Corría el minuto 59 del duelo de ida cuando Txetxu Rojo sirvió un balón magistral a Vidal. Éste recogió el pase y se sacó un buen 'zarpazo' que Schrijvers no pudo atajar... Porque se fue desviado. De repente, el colegiado alemán señaló gol. Nadie se lo creía. Así lo explicó el cronista de EL CORREO Paco Crespo: «La verdad es que seguimos un tanto confusos. Instantes después de que disparara Vidal (...) nos aprestamos a tomar nota de la jugada sin ningún género de dudas. El 'chut' del centrocampista de refresco había salido rebotado al campo después de dar en la chapa. Por fuera, claro. Pero ante el asombro de los propios leones (que no exteriorizaron su júbilo hasta que el juez señaló el centro del campo) el señor Hortsmann dio como bueno un gol que no había entrado».

A partir de ahí comenzaron las quejas en un choque que contó con aroma europeo en 'La Catedral' -banderas, botas de vino, tortilla y charangas-, pero al que le faltó el ingrediente fundamental: el fútbol. Ningún equipo demostró nada. De hecho, Crespo calificó el encuentro de «partido fantasma». Es decir, no se vio nada. Igual que hizo el colegiado teutón, según el técnico del Ajax. «Está mal de la vista», clamó Car Brom en la rueda de prensa posterior. Incluso el protagonista de la acción, Vidal, no ponía la mano en el fuego. Balones fuera, al estilo de José Ángel Iribar bajo la meta bilbaína. «La jugada fue muy rápida. Y el esférico salió del campo disparado...». Y calló, por si acaso.

Con toda esta polémica, con las importantes bajas de Churruca y Núñez y con su propia comida -el año anterior había padecido una pésima experiencia en Budapest-, el cuadro de Koldo Aguirre viajó a Amsterdam. Los locales clamaban venganza y prometieron guerra desde dos días antes del choque definitivo. «Jugaremos a tumba abierta desde el principio. Nuestro objetivo será arrasar al Athletic», tronó el entrenador 'ajacied'. Los periódicos imploraron a los aficionados para que llenasen el Ajax Stadion, un campo de 30.000 espectadores, pequeño, con gradas pegadas a las bandas... Una 'bombonera' a la que trasladaron el choque, en lugar del habitual estadio olímpico (60.000 localidades), para apoyar a un grupo que había logrado siete victorias en otros tantos choques de Liga, con 27 goles a favor y seis en contra.

Por eso, Aguirre instó a los suyos a que no «bajaran la guardia» en ningún momento. «Si lo hacemos estamos k.o.». Y el equipo captó el mensaje. Eso sí, el Ajax salió a por todas. Su fuerza física arrinconó a los vizcaínos durante la primera mitad. Aunque gracias a Iribar resistieron hasta que Clarke, de penalti, marcó el primero (minuto 40). En la reanudación llegó el segundo, obra del mismo autor.

Irureta, la noche en vela

La eliminatoria ya estaba empatada. El ciclón holandés estaba atropellando al Athletic. Todo se ponía cuesta arriba. En ese momento de máxima tensión, Javier Irureta disfrutó de una gran ocasión para marcar. No lo logró. Hubiera sido la sentencia. El pase a la siguiente fase. Pero no. «Fue una ocasión más clara incluso que la de Cardeñosa», relató EL CORREO. «Quise pegarle rápido al balón, según me venía, pero el portero lo adivinó. ¡Lo vi tan claro y tan fácil. Yo lo siento más que nadie. Ese fallo me ha quitado el sueño», reconoció el actual 'jefe' de Lezama. Y cuando el partido parecía predestinado a la prórroga, en el último minuto el Ajax marcó el tercero. Nadie se quejó. «Ha sido justo», afirmó el vestuario rojiblanco, que lamentó no sacar rendimiento de aquellos dos regalos inesperados de la ida.

JUANMA MALLO
 
     
   
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