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"El Athletic en Copa de Ferias y UEFA"
Artículos publicados por el diario El Correo con motivo de la clasificación a la UEFA League |
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"El Ferencvaros, ¡cómo no!"
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Habían pasado cuatro años desde su última presencia europea y el Athletic rezumaba ilusión en su vuelta a la UEFA. Los rojiblancos, entrenados por Javier Clemente, habían sellado su pasaporte europeo gracias a su cuarta plaza en la Liga 1981-82, y sentían que en esa plantilla había mimbres para hacer grandes cosas. Tras la última participación continental, el Athletic inició una regeneración del vestuario que estaba a punto de culminar con un grandioso éxito, el campeonato de Liga tras 27 años de espera. Para llegar a ese punto, el club rojiblanco había despedido paulatinamente a jugadores históricos como Irureta, Iribar, Villar, Rojo, Escalza, Churruca y Carlos.
De la plantilla que jugó la UEFA de la campaña 1978-79, sólo quedaban ocho futbolistas: Tirapu, Dani, Sarabia, Argote, Núñez, Guisasola, Goikoetxea y Urkiaga. A ellos se les unieron nuevos valores como Sarabia, De Andrés, Lizeranzu, Gallego y Sola hasta configurar una plantilla que al final de esa campaña pasó a la historia.
Tras tres temporadas en las que el Athletic había vagado en la zona media de la tabla, el cuarto puesto de 1981-82 permitía afrontar el futuro con optimismo. Además, el estreno de la nueva campaña había llenado de ilusión a los aficionados rojiblancos, gracias a un empate a 2 en El Sadar y a una victoria 'in expremis' frente al Valencia (2-1) en San Mamés. Por eso, quien más quien menos pensaba que el nuevo enfrentamiento en UEFA frente al Ferencvaros podía saldarse con éxito después de que los magiares hubieran eliminado a los rojiblancos en sus dos enfrentamientos anteriores. «Después de ver cómo se está portando el equipo en los partidos de Liga, estoy más convencido de que los húngaros son superables», afirmó Clemente antes de viajar a Budapest para afrontar el encuentro de ida.
Ya en Hungría, el técnico fue protagonista en la rueda de prensa previa al partido. «Queremos ganar en Budapest porque de otra forma no volveríamos tranquilos a Bilbao», soltó el de Barakaldo ante el asombro del entrenador local, Novak Dezso, conocedor de que su equipo era superior técnicamente a los rojiblancos. Clemente, fiel a su estilo, llenó de perlas su intervención, entre las que destacó la de ofrecer una alineación falsa a la Prensa local. «A vosotros ya os daré la buena después del entrenamiento», dijo a los periodistas de Bilbao.
Al césped del Nepstadion saltaron los mismos jugadores que derrotaron en Liga al Valencia. Pero su rendimiento fue muy diferente. En la primera parte, los rojiblancos se vieron desarbolados por el juego del Ferencvaros, que dirigidos por el mundialista Nyilasi marcaron dos goles y pudieron hacer algunos más, a tenor de lo que cuentan las crónicas. «Ni a conciencia lo hubiera hecho peor el Athletic. ¡Qué rentrée europea!», apuntaba este periódico al explicar lo que se vivió en esos 45 minutos. Al menos, el descanso sirvió para que los rojiblancos recompusieran sus líneas, y eso, unido al bajón físico de los húngaros, provocó la reacción del Athletic. El gol de Sola sirvió para que los de Clemente regresaran a Bilbao con un resultado esperanzador para el encuentro de vuelta.
La consigna para el partido de San Mamés era clara. «¡Que los húngaros no marquen!», parecía ser el grito de guerra rojiblanco. Mientras, el Athletic había seguido creciendo en la Liga con victorias en el Nuevo Zorrilla (0-2) y en 'La Catedral' ante el Sevilla (2-1). Sin embargo, este último partido no había dejado las mejores sensaciones en la plantilla rojiblanca. Una inesperada relajación en la segunda parte estuvo a punto de echar por la borda la ventaja, por lo que, de cara al partido de UEFA, el equipo tenía claro que ante el Ferencvaros no valían las confianzas.
Con esperanzas
Clemente mantuvo el mismo equipo que en la ida con la entrada de De la Fuente por Bolaños, por lo que Núñez pasó al centro de la defensa. Andoni Goikoetxea, lesionado en pretemporada frente al Basconia, se quedó en el banquillo pese a que aseguraba estar «totalmente recuperado». Así las cosas, el Athletic saltó al campo totalmente convencido de la remontada y de poner, por fin, las cosas en su sitio frente al Ferencvaros. Y pareció poder hacerlo, teniendo en cuenta la primera media hora de partido. Dani marcó al cuarto de hora gracias a un penalti, y Sarabia pudo hacer el 2-0, pero su remate se estrelló en el larguero.
Pero los húngaros esperaban su oportunidad y no tardaron en dar un duro golpe al Athletic. Szokolai llevó el empate al marcador en el minuto 36, y los de Clemente lo acusaron. El Ferencvaros se creció y en la segunda parte apenas dio opciones a los rojiblancos. Bien dirigido de nuevo por Nyilasi, el equipo magiar demostró mayor empaque europeo y dejó el retorno continental del Athletic en un visto y no visto.
Por tercera vez, el Ferencvaros apeaba a los rojiblancos de la UEFA, ganándose por derecho propio el calificativo de 'bestia negra'. Era el momento de centrarse en la Liga, donde las cosas habían comenzado a pedir de boca, y vaya si se hizo. Aquel 1 de mayo en Las Palmas, el equipo se coronaba campeón 27 años después.
IGOR BARCIA |
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