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"MI ATHLETIC"
Sentimientos, opiniones y recuerdos sobre un club con 109 años de historia |
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Según te vas haciendo mayor miras más hacia atrás que hacia delante. La nostalgia es una compañera cómoda a medida que pasan los años. Lo malo es que, si no vemos hacia dónde vamos, podemos caer por el precipicio. Es una cuestión de lógica. Y me temo que, cada vez con más frecuencia, recurro a la memoria para hablar del Athletic. Algo peligroso y que acaba confundiéndome. Porque nuestra razón de ser no pasa por ganar siempre. Sino por ser fiel a una forma de ser. Hemos vivido temporadas con entrenadores inadecuados, jugadores inexpertos y directivos merecedores de olvido. Pero logramos salir del agujero. Y siempre fue por una palabra: Mentalidad. Nos llevó al éxito y esquivó fracasos. Podremos discutir sobre la calidad, pero la clave está en la mentalidad. «El fútbol es un estado de ánimo». Pocas frases dicen tanto en tan poco.
En el origen de mi profesión el Athletic tuvo mucho que ver. Tenía apenas 13 años y ayudaba a mis padres en las discotecas que tenían en Sodupe. Con gran solemnidad agarraba el micrófono y entre canción y canción retransmitía a los clientes la última hora de nuestro equipo. Con los años, llegué a conocer a los afortunados que vistieron la camiseta del Athletic. Los mejores, los regulares y los limitados. Los que hicieron historia y los que la historia olvidó. Jugadores diferentes, con cualidades desiguales. Pero todos tenían un denominador común. La mentalidad. Podíamos perder el partido pero nunca el rumbo. Hay un chiste, lleno de mensaje, en el que un viejo le dice a otro: «¿Te acuerdas de cuando nos acordábamos?». En estos tiempos inciertos, el viejo Athletic no recuerda quién fue. Y aún peor, qué es. Hemos tirado de casta y orgullo hasta ahora. Palabras que cuando las pronunciamos hoy suenan a tertulia de bar. Pero siguen siendo válidas.
No es momento ni lugar para hablar de lo que pudiera haber sido y no fue o para criticar a diestro y siniestro. Sino para apretar los dientes y superar este envenenado trago. Hablando de ingerir líquidos, escucho cada vez que vuelvo a Bilbao rumores sobre que los jugadores han cambiado el 'agua milagrosa' del masajista por el cubata en vaso ancho. No sé si es verdad ni me importa. Los que conocimos la noche bilbaína de los 80 hemos compartido tertulia y copas con tipos que horas más tarde corrían por el verde de San Mamés como si nada. Cierto es que eran otros tiempos. Pero la clave era su actitud. Estaban mentalizados. Y por eso, eran respetados dentro y fuera del campo.
No estoy en mi mejor momento como aficionado. La temporada pasada sacaba pecho ante los que afirmaban que nos íbamos a Segunda. Este año me sobra camisa. Más allá de calidades y cualidades, busco, con ansia, voluntad y compromiso en los ojos de los jugadores. Con eso me doy por satisfecho. En un lugar de San Mamés, tengo parte de mi corazón. Son tres asientos. Los de mi mujer, mi hija Natalia y el mío. Por cuestiones de trabajo y de la vida, apenas tengo tiempo de ocuparlos. De eso se encargan mis padres y algún amigo de la familia. Es una forma de sentir que el Athletic continúa en nosotros. Como aquellos días de gloria en los que un niño de 13 años relataba los goles en una pista de baile.
Jamás se me había hecho tan larga la distancia entre Madrid y Bilbao. Es la necesidad de que se escuche mi grito. El deseo de animar con el alma. De fundirme con los aficionados que llenan 'La Catedral'. Por eso juro que, agarrado a mi bufanda, grito pegado a la tele, convencido de que me escuchan. El Athletic es fútbol. Pero también es parte de nuestra carne y de nuestros sueños. Un señor de 109 años, con mucha historia y con una familia que quiere compartir con él mil y una vidas. Eso sí, con 'una salud de primera'. Es cuestión de fe, de creer en que sobrevivir es posible. Y con 'un par', porque en año de sequía lo peor es malgastar lágrimas. Para llorar y morir siempre hay tiempo. Por eso proclamo que, ante estos turbulentos tiempos, apliquemos viejas soluciones. Es cuestión de mentalidad. De que juntos podemos. Hoy, más que nunca, puedo y debo decir con orgullo ¡Aupa Athletic!.
Ramón García director de 'La tarde de Ramón García' en Punto Radio |
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