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"ANIMO ATHLETIC"
Articulos aparecidos en El Correo en donde
distintas personalidades dan su apoyo al Athletic
 
     
  Éramos cuatro amigos y teníamos 9 años. No íbamos a San Mamés, pero queríamos que el Athletic ganase los partidos. Los domingos por la tarde eran un constante «¿cómo vamos?, ¿cuántos goles hemos metido?». Un día alguien nos regaló cuatro entradas para ver un partido de Liga. Primera fila en general, a cielo abierto, de pié, donde estaban los verdaderos aficionados. Llovía a mares y enseguida quedamos empapados. No nos importaba. Separados del campo por una mínima valla, a dos metros de la banda lateral, no nos enterábamos mucho de lo que sucedía en el otro extremo del césped, pero cuando las jugadas ocurrían cerca de nosotros era emocionante ver y oír todo tan próximo: los regates, el chapoteo de las carreras, las respiraciones jadeantes....

En un lance del partido, de pronto, el balón se dirigió mansamente hacia nosotros empujado desde el centro del campo. Nos preparamos para ver quién era el afortunado que lo recogía y se lo entregaba a alguno de los jugadores. No nos dimos cuenta de que por otro lado venía lanzado uno del Athletic que iba a tratar de evitar que el balón saliese por la banda. Lo logró en el último momento, pero su ímpetu le precipitó sobre nosotros. Literalmente nos arrolló. A los cuatro. Sentir sobre nosotros aquellos 80 kilos de músculos duros, sudor, camiseta, energía, barro, velocidad, nervio, botas, furia nos dejó anonadados. Aquel tipo no era un simple futbolista, ni un león simbólico, ni un héroe esforzado. Era directamente un dios. Su aspecto se asemejaría al de un ser humano pero, desde luego, ni de lejos nos pareció que fuera tan sólo eso. Ignorábamos que los jugadores tuviesen tal presencia física. Nos pareció que procedía de otro mundo. Eso, un dios. Y, que yo sepa, los dioses no juegan en Segunda División. Sus descendientes tampoco (al menos, para la imaginación de los niños).

Javier González de Durana
 
     
   
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