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21 ARTÍCULOS SOBRE EL ATHLETIC
por Josu Turuzeta en DEIA
 
     
  («La juventud quiere más ser estimulada que instruida» Goethe)

El Athletic comenzó a preocuparse de la cantera hace un siglo. En mayo y junio de 1903 se celebró el primer campeonato infantil, participando diez equipos y en la final el Iberia ganó 1-0 al The Rival. Con los vencedores formaba Raimundo Moreno Aranzadi, hermano de Pichichi. Entonces jugaban en esta categoría los menores de 16 años; aunque, al parecer, era frecuente la falsificación de las partidas de nacimiento. En los primeros años del siglo XX la afición al fútbol creció no tanto por emular a las todavía inexistentes figuras como por la rivalidad entre colegios y escuelas. De la competencia entre Escolapios y Santiago Apóstol de Bilbao surgieron Zuazo, Pichichi, el primer ídolo de masas rojiblanco, Eguia, Germán Echevarría…; la generación que ganó para el Athletic los campeonatos de 1914, 1915 o 1916. «Cada colegio tenía su escuela de juego y se distinguía la procedencia por la forma de darle al pelotón. Ese es un medio huevo. Ese es de los del babero», refiere uno de los protagonistas, González de Ubieta.

Eran llamados así los primeros por el trenzado en hilo de color oro, colocado en la gorra del uniforme de los Escolapios. Los segundos, en alusión a la pieza de tela blanca, planchada al almidón y partida en dos, característica de los religiosos de la Orden de San Juan de la Salle. En aquellos años los mejores equipos eran Aberri y Euzkindarra de Juventud Vasca de Bilbao, organización del PNV. A partir de 1912 la hegemonía pasó al Bambino y el Ariñ-ariñ.

En 1910 el Euzkindarra ganó el campeonato infantil. Esa misma temporada se jugó la Copa Cortina y quedaron empatados a dos goles el “Quo Vadis?” y el Bilbao, donde jugaba Pichichi, antes integrado en el Victoria de los Escolapios. Los equipos infantiles jugaban los “oficiales” en Ontxena, el primer campo de entrenamiento del Athletic, cedido por los señores Oriol e Ibarra en 1913; luego fue terreno de juego del primitivo Indautxu. En 1915 el Athletic alquiló el campo que el Club Deportivo tenía en la Alameda de Recalde. En 1912 se inauguró el campo de fútbol de Iralabarri. Fue una iniciativa de Juan José de Irala, el promotor del barrio; en ese mismo verano ya había 9 equipos de infantiles. En la primera Copa Irala, disputada en junio de 1913 el Bambino venció al Ariñ-ariñ. Estos equipos actuaban a veces de “teloneros” en los partidos del segundo equipo del Athletic.

En la temporada 1912-13 se disputó el primer Campeonato infantil de fútbol interescolar. Participaron alumnos de las escuelas municipales de Bilbao; la Copa fue donada por Juan Larrazabal. Aunque hacía muchos años que se disputaban entre colegios, el primer Campeonato de Fútbol Infantil de la Federación de Estudiantes Católicos de Vizcaya se celebró en la temporada 1921-22, con seis equipos en Primera categoría y ocho en Segunda. Sólo intervinieron alumnos de centros bilbainos: Escolapios, Maristas y Santiago Apóstol. Los Jesuitas organizaban sus propias competiciones en Orduña e Indautxu. En la Universidad de Deusto también se disputaba un torneo entre sus alumnos. En algunos colegios se valían del fútbol para mejorar la conducta y la aplicación del alumnado. 

El periodista Manuel Bores ponía como ejemplo, en 1928, al de los P.P. Agustinos de Gernika: «Como gran parte de los alumnos pertenecen al internado, se emplean los domingos y días festivos para jugar partidos de campeonato, quedando cada curso campeón por un año. Estos campeones son los que poseen una bandera o estandarte, que tratan de retener con más tesón que una Copa». «El profesorado juzga en base a la conducta de cada componente. Si un jugador no aprovecha bien en su clase las lecciones del colegio, dará lugar a que se descalifique su equipo completo. Júzguese con qué celo se vigilarán y estimularán unos compañeros con los otros. Aquí no caben distingos ni egoísmos».

Daniel Lecanda, antiguo alumno de Orduña, recordaba que «los ediles futbolísticos nos hicieron poner casi por fuerza» en los cuartos de juego, las fotografías de Belauste, Pichichi, Patricio, Machín o Arrate. Una buena idea a juzgar por el número y la calidad de los jugadores que salieron del colegio de Orduña: Solaun, Pagaza, Apón, Amann, Laca, Legarreta, Zaldua, Allende, Yermo, Aparicio, José Antonio Aguirre… Según Gonzalez Obieta, realizaban un curioso entrenamiento: «los de los Jesuitas de Orduña se traían un patadón descomunal, producto de jugar con un pelotón de mayores dimensiones que los reglamentarios y que a veces eran desproporcionados, dos o tres veces mayor que aquellos. Esta masa de cuero inflada la proyectaban con los pies contra el frontis del frontón, como si jugasen a la pelota».

Éstos y otros métodos no pueden ni deben ser usados hoy en día, pero entonces sirvieron para disponer «la sementera», que así se llamaba a lo que ahora entendemos por cantera. Aquellos torneos infantiles fomentaron la creación de equipos: en 1913, el Deusto y el Erandio, que en 1914 ganó el campeonato infantil vizcaino; en 1917, el Sestao Sport y el equipo infantil del Baracaldo, que logró la Copa de campeones de 1923 venciendo en todos los partidos.

El Departamento de Promoción de Lezama no ha ideado nada nuevo; ahí radica una parte de su fiasco. En el fútbol está casi todo inventado; hay que apurar, precisamente, en ese margen que deja el “casi” para obtener resultados. Hacen falta ideas.


Josu Turuzeta (Publicado en DEIA)

 
     
   
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