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21 ARTÍCULOS SOBRE EL ATHLETIC
por Josu Turuzeta en DEIA
 
     
  (Peor que ver la realidad negra,es el no verla. Antonio Machado)

El Athletic no es un equipo más, pero sus jugadores sí, pues como todo quisque con botas, también cuentan con representante. En tanto el club y los aficionados mantienen su "romanticismo", nuestros futbolistas, más prosaicos, se limitan a ser "profesionales". Los jugadores rojiblancos de otras épocas no eran, ni mucho menos, de los mejor pagados de la Primera División, pero tenían unas compensaciones. Estaban en casa y en "el equipo de su vida", como se dice ahora; si les respetaban las lesiones y eran medianamente buenos futbolistas, tenían asegurada una larga carrera deportiva y la titularidad, pues nadie de fuera les iba a quitar el puesto. Además, el Athletic pagaba religiosamente, algo no demasiado común, ya que petardazos como los del Oviedo, U. D. Las Palmas, Málaga, etc. se han dado siempre. Cuando llegaban a cierta edad, sobre todo si había un jugador joven por detrás pidiendo paso, se les dejaba marchar para que hiciesen un fichaje ventajoso. A veces el club sacaba una buena suma de dinero; en el caso de Jesús Garay la suficiente para rehacer una tribuna.

En el siglo XXI las cosas han cambiado; desde que se abolió el derecho de retención, el club se ve obligado a firmar unos contratos leoninos con los supuestos leones. Los representantes de los jugadores se prevalen de las sucesivas reglamentaciones liberalizadoras, y de la "filosofía", a la hora de negociar traspasos o renovaciones, que los aficionados perciben más como chantajes o ultimatos que contraofertas. Los actuales jugadores del Athletic se embolsan unas cantidades que, la gran mayoría de ellos, de ningún modo cobrarían en los demás equipos. Las desi- gualdades entre unos y otros también son contraproducentes. «Un club como el Athletic tiene que intentar equilibrar las fichas de sus jugadores para que no haya mal ambiente en el vestuario», declaró Jupp Heynckes en marzo del año en curso, e indicó que «hasta ahora no se ha hecho así» (Guerrero, etc.).

La calidad de la plantilla no se corresponde con el presupuesto del club, que en los últimos años ha oscilado, según las informaciones disponibles, siempre oficiosas, entre el quinto y el octavo de la Liga. En 1994, los pagos a la plantilla (902 millones) se cubrían con los ingresos por cuotas de socios y abonados (911 millones); en el año 2000 los pagos a la plantilla ascendieron a 3.603 millones en tanto los ingresos por cuotas (1.723 millones) no daban ni para pagar a la mitad de la plantilla. Encima, el Athletic no obtiene plusvalías por sus jugadores ­excepto Lizarazu y Karanka­ pues, lamentablemente, no puede hacer el negocio de venderlos por lo que sus representantes creen que valen y comprarlos por lo que en realidad valen. Ya hemos visto lo ocurrido con algunos jugadores puestos en el mercado; el caso de Ríos es clamoroso.

Algunos aficionados consideran que se han tomado decisiones en detrimento del tradicional señorío rojiblanco, que han menoscabado lo que ellos denominan el "orgullo de club". La entidad se ve obligada a sobajarse y, por ejemplo, no ha podido hacer con Urzaiz lo que la Real hizo con Idiakez. El pasado año el presidente Uria aseguró que no se iba a fichar a nadie cuya primera opción no fuese el Athletic (en alusión a Iván Campo). Durante la pretemporada se quiso traer a Nagore, un jugador cuya primera opción ­lo ha dicho por activa y por pasiva­ es el Atlético de Madrid. En los años setenta no se fichó al navarro Rafa Marañón, un buen futbolista (más tarde, en el Español, fue varias veces internacional y máximo goleador de Liga), entre otras razones, porque era "un suplente" del Real Madrid. Ahora se ha pretendido recuperar a Bolo, suplente en el Rayo Vallecano. No es de extrañar que esa "Operación Retorno IV" les pareciera a muchos aficionados el acabóse.

El jugar con futbolistas de la tierra puede ser una ventaja, pero no siempre. En tanto el Athletic tiene que recomponer todos los años el cesto casi con los mismos mimbres, los demás equipos pueden hacer las renovaciones que les vengan en gana si su economía se lo permite. Los jugadores rojiblancos tienen el puesto garantizado. Si nadie por detrás les hace sombra, pueden estar tranquilos una decena de años. A ello contribuyen, también de forma negativa, los contratos largos, que según Cruyff se traducen en dos cosas, «una falsa sensación de seguridad en el jugador y un acomodamiento lógico». Además, «si un jugador tiene cuatro años de contrato con una ficha desorbitada y luego después de dos años no rinde, ¿qué haces?», advirtió Heynckes. Por eso, es conveniente, sobre todo en el Athletic, que haya altas y bajas, caras nuevas ("airear el vestuario" en eufemística expresión presidencial). Si no se llevan a cabo modificaciones en la plantilla, los jugadores acaban resabiándose más que los mulos de un regimiento de artillería a lomo.

"Baleki gazteak, baleza zaharrak". "Si supiera el joven, si pudiera el viejo", dice un antiguo refrán vasco. Si Urzaiz tuviera veintisiete años habría motivos para una cierta tranquilidad pero, como todos sabemos, no es así. Cuando finalice su mandato la actual junta directiva, algunos de los ahora componentes de la primera plantilla habrán abandonado el equipo, y un buen número de los restantes se hallarán próximos a cumplir los treinta años, edad crítica para los futbolistas. ¿Cómo se llenarán los huecos? Hoy en día es muy peligroso andar con probaturas y tener jugadores "haciéndose". 

Los forofos atribuyen la pérdida de "carácter" del equipo a la escasez de vizcainos en el once titular. Hasta 1972, con la puesta en funcionamiento de Lezama y la llamada "operación retorno", la inmensa mayoría de los jugadores procedían de Bizkaia o de su cantera. En los años setenta y ochenta solía haber, a lo sumo, cuatro o cinco jugadores de otros territorios en las alineaciones iniciales; en la actualidad sucede a la inversa, los vizcainos están en minoría.

En el Athletic, como en otros equipos, hay lo que dicen que hay en botica. Son pocos los jugadores comprometidos ­subrayo lo de comprometidos­ como ha sido Josu Urrutia, pongo por caso. Desde hace años, no podemos disponer de un equipo con jugadores vizcainos que hayan sido hinchas del Athletic desde pequeñitos. De ahora en adelante. ¿será posible sólo con "vascos" o de la "cantera"?


Josu Turuzeta (Publicado en DEIA)
 
     
   
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