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21 ARTÍCULOS SOBRE EL ATHLETIC
por Josu Turuzeta en DEIA |
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(«Nadie debe prometerse nada del futuro» Séneca)
Los antiguos cronistas deportivos aseguran que el fútbol se practicó aquí por vez primera en Las Arenas, junto a la ermita de Santa Ana, en los años posteriores a la última carlistada (1872-76). Quien esto escribe, dio asimismo en su infancia patadas a un balón con escaso acierto en ese lugar y en el viejo campo de Ibaiondo, que se hallaba en las proximidades, burlando la vigilancia de Mariano, el guarda.
En los partidos callejeros que se jugaban después de ''echar a pies'' en los sitios mencionados, y en otros del barrio (calle Gobela, particular de Biltosán.), les ''entró la vocación'' futbolística a Zuluaga, Urrutia, Sañudo, Oñaederra. El hecho de que las porterías se marcasen con libros o piedras, no fue óbice para que saliese un portero de Primera División como Carlos Meléndez.
Ahora los niños no pueden jugar en esos puntos, pues hace años que desaparecieron el colegio San Agustín y el otrora estadio arenero; también porque los coches y el mobiliario urbano impiden la práctica del fútbol en la zona. Además, está prohibido por las ordenanzas municipales. Lo mismo ha sucedido en otras poblaciones.
«Yo creo que hay menos afición por el fútbol que hace años. La juventud cada vez se interesa menos por este deporte», decía Piru Gainza, ¡en 1973!; y añadía: «Las campas que había antes en Basauri su localidad natal fueron las que contribuyeron poderosamente a que saliesen buenas figuras. Hoy, en el pueblo, con 45.000 habitantes, se juega menos al fútbol que cuando sólo había 10.000». De Basauri surgieron: Fede, Lecue, Jesús Larraza, Larrinaga, Soladrero, Ángel Zubieta y, más tarde, el propio Piru Gainza, por citar a unos cuantos jugadores de los de antes.
El fútbol era, hasta hace unos años, el deporte favorito de los jóvenes. Hoy en día han diversificado sus preferencias, y algunos se inclinan por otras actividades deportivas que les parecen más lúdicas: surf, skate. Ahora disponen de diferentes alternativas para su tiempo de ocio: Internet, videojuegos, música. y a buen seguro piensan que es más gratificante salir de ''marcha'' por la noche que madrugar para jugar un partido de fútbol en un campo embarrado.
Estaba en lo cierto Piru Gainza, decae la afición entre los chavales. En este sentido, es más peligroso para el Athletic mucho más que la ''ley Bosman'' que los niños pidan al Olentzero juegos PlayStation en lugar del equipaje rojiblanco, el sueño de los niños de mi generación, que devorábamos tabletas de chocolate y bebíamos sin tasa botellas de gaseosa, para completar el álbum de cromos canjeable por un balón ''de reglamento''.
En la actualidad vivimos en unas condiciones socio-económicas muy diferentes a las que se daban antaño, que quizá no constituyen el mejor caldo de cultivo para la aparición de futbolistas. Si Panizo, en vez de nacer en el seno de una familia humilde de Simondrogas, hubiera sido primogénito del conde de Cadagua, el Athletic hubiese perdido un excepcional jugador. Lo propio sucede y sucederá en otros lugares del mundo. Riquelme, por ahora en el Barça, es el mayor de los diez hijos de un modesto albañil de la barriada de Don Torcuato, en la periferia de Buenos Aires; si hubiese nacido en el exclusivo barrio de Belgrano en estos momentos jugaría al tenis. El entorno social de la niñez es determinante para que los individuos se apasionen con el gol o por el golf.
Para afrontar, desde una ''filosofía'' de cantera, el reto de la libre circulación de jugadores y la liberalización de los traspasos, hay que vencer a tres rivales complicados: la demografía, la genética y el tiempo.
El mercado del que se surte el Athletic es muy pequeño. Euskal Herria tiene 2.900.000 habitantes (la provincia de Madrid supera los 5 millones y la de Barcelona algo más de 4,5 millones) y su tasa de natalidad es una de las más bajas del mundo. Lejos de aumentar, cada vez hay menos ''materia prima''. Según los datos del Instituto Vasco de Estadística, en 1979 nacieron 31.835 niños en la Comunidad Autónoma Vasca, en 1998 prácticamente la mitad (16.133). En 1992 había 72.326 niños entre 10 y 14 años, en 1997 sólo 52.192; casi un 18 por ciento menos. Las cifras son concluyentes.
La política de cantera no es inviable, pero se complica muchísimo cuando está limitada a un ámbito reducido y no se tiene el monopolio. Es obvio que el Athletic podría aguantar muy bien si tuviese en su plantilla a Mendieta, Aranzabal, Xabi Alonso, etc., pero no puede disponer de ellos, ni es probable que pueda contar en el futuro con las figuras que surjan. En unos casos porque aparecerán en las canteras de los rivales vascos, en otros porque aceptarán las ofertas que les lleguen de los considerados ''grandes''; es lo que sucedió con Mikel Arteta. El Athletic debe compartir el territorio con la Real Sociedad, Osasuna y Alavés, cada vez más celosos guardianes de sus respectivos cotos. Iparralde no es la Tierra Prometida en lo que al fútbol se refiere, pues allí es un deporte minoritario y lo que priva es el rugby. Al Athletic, sólo le quedará Bizkaia y el talonario.
Los jugadores no se hacen; ningún técnico puede infundir talento al que nació sin él. Con el entrenamiento se pueden desarrollar las potencialidades del jugador, mejorar su rendimiento, etc., pero no adquirir lo que vulgarmente se conoce como ''clase'', que es innata. El Athletic, a diferencia de los demás equipos, no tiene el futuro en sus manos, debe esperar a que nazcan niños talentosos en Euskal Herria. Necesitará grandes dosis de suerte si se mantiene al albur de la cantera. La última gran ''hornada'' de Lezama, la de las ligas de los ochenta, surgió hace un cuarto de siglo. Eran otros tiempos, que ahora se nos antojan casi paleolíticos. En las últimas diez temporadas desde que subió Julen Guerrero, sólo han accedido al actual primer equipo tres titulares procedentes de Lezama: Fran Yeste, Asier del Horno y Dani Aranzubia.
Los rectores del Athletic, y los aficionados en general, deberán tener una cosa clara: de Bizkaia no saldrá el número de jugadores, de primer nivel, suficiente para completar un once competitivo en la llamada ''Liga de las estrellas''. Ori ala da.
Josu Turuzeta
(Publicado en DEIA) |
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