Zuri Gorri, la web
del Athletic Club

AURTEN BAI!!! - ESTE AÑO SI!!!
[ Afición ]
[ Athleticmania ]

Afición

Athleticmania >> [ Artículos ]

Athleticmania

 
21 ARTÍCULOS SOBRE EL ATHLETIC
por Josu Turuzeta en DEIA
 
     
  («Más cordura nos enseñan nuestros fracasos que nuestros éxitos» S. Smiles)

Lezama ha sido, en teoría, la piedra angular de los proyectos deportivos de los últimos mandatarios rojiblancos. Así, Duñabeitia hablaba de impulsar Lezama; Aurtenetxe de dinamizar, Lertxundi de potenciar, Arrate de optimizar, y Uria de reorientar e impulsar. Incluso un candidato entusiasta prometía su relanzamiento (según el diccionario, relanzar es repeler, rechazar). Hay que proponer algo más que cambios semánticos en Lezama.

Durante el mandato de la anterior Directiva se insistía en que la planificación era buena y se estaban haciendo las cosas bien. ¿Entonces ­se preguntaban los aficionados­ por qué el Bilbao Athletic no logra ascender, y a veces ni siquiera se clasifica para jugar la liguilla de ascenso? ¿Por qué los juveniles no ganan la Copa desde 1992?. Si no se obtienen éxitos ¿qué es lo que se consigue? Nadie asumía responsabilidades, y parece que tampoco se exigían.

José María Amorrortu, el coordinador general, eligió al Ajax como ejemplo a seguir. El espejo quizá no era el más idóneo, pues se trata de un equipo con otra ''filosofía''. Su cantera es cosmopolita; no se limita a una zona restringida sino que abarca toda Holanda, que casi dobla en extensión y sextuplica en habitantes a Euskal Herria y, sobre todo, capta jóvenes promesas de los cinco continentes. En el actual Ajax sólo hay un par de holandeses en el once titular. El sistema de juego impuesto, el 3-4-3, tampoco se ajustaba a las características del Athletic.

El gran error inicial fue confundir Lezama con la cadena de montaje de una fábrica, donde los niños entran por la puerta con once años y salen con veinte perfectamente acabados y pulidos. Los años han demostrado que eso no es así.

En otros clubes importantes, los chavales no comparten instalaciones con el primer equipo. Las categorías inferiores: alevines, infantiles, y cadetes deben estar fuera de Lezama; por razones deportivas, de logística, y de otra índole. No basta con impedirles que luzcan la camiseta rojiblanca. Es muy importante, valga la expresión, ''controlar su engreimiento'', que en edad temprana es siempre contraproducente, y luego cuesta quitarles la ''tontería''.

Con el nuevo plan se pretende la incorporación a Lezama desde cadetes. Una edad problemática: en cuanto a desarrollo corporal, por razón de los estudios, etc. Sólo unos poquitos de los cientos de chavales que pasan por los equipos inferiores llegan arriba. Lezama no debe ser una fábrica de ''juguetes rotos''. Los jugadores no son kleenex desechables. Se trata de formar personas además de futbolistas. El Athletic no debe descuidar la marcha estudiantil o profesional de todos sus jugadores, incluyendo a los del primer equipo. En este sentido sería recomendable el establecimiento de una tutoría académica de los mismos.

A Lezama deben ir, a ''graduarse'', los jóvenes en edad de juvenil con proyección ­tras pasar por otros filtros­ para completar su formación física y técnica. Lo importante es captar talento; luego, para consolidar las expectativas de progreso de los jóvenes, se deben ponderar unas pautas concretas: seguimiento individualizado, evaluación constante, reconocimiento de los logros, etc.

Los aficionados intuyen que la metodología de trabajo no ha sido la más adecuada. En Lezama y en los ''mini-Lezamas'' (en adelante sorbides) quizá se echaban en falta buenos monitores y no tanto los entrenadores al uso; es importante quién enseña pero, sobre todo, qué y cómo se enseña. Por cierto, en tiempos de Eguidazu, cuando Koldo Aguirre fue nombrado entrenador del Athletic (por el procedimiento de cuando no hay más, contigo Tomás), se dijo que Lezama iba a ser también una escuela de entrenadores. Nunca más se supo.

La asignación de funciones ha dado lugar, en algunos casos, a divergencias en el cuadro técnico. Las pequeñas rencillas entre Luis Fernández, Amorrortu, Mendilibar, Terrazas. han saltado a los medios de comunicación. Esos fallos en la cadena de mando o, si se prefiere, disfunciones en el organigrama, quizá obedezcan a que no se ha sabido delegar en momentos puntuales. En el mundo empresarial, más delegación implica mayor control; no entenderlo así es abonar el terreno para futuras desavenencias.

Lezama entró en crisis por la misma causa que, según dicen los expertos, fracasan los matrimonios: la rutina. El anterior modelo estaba agotado; ha valido durante treinta años, pero en 2003 ya no sirve. «Hay que cambiar las estructuras del club ­insistía Jupp Heynckes en declaraciones a un diario local­ para que podamos formar jugadores competitivos a un alto nivel. ¡Es que el fútbol ha evolucionado tanto! Si tú no mejoras en la formación táctica de los jugadores, en la condición física. La musculatura, por ejemplo ¡Es que no puedes competir en el fútbol actual! El club tiene que dar la vuelta a todas estas carencias o va a tener dificultades para mantener la categoría».

Cuando se pusieron en marcha las instalaciones deportivas en Lezama, los dirigentes rojiblancos creyeron que se había resuelto el futuro del Athletic; pasadas tres décadas, se revela que es un búnker demasiado vulnerable para resistir los efectos de la globalización. Ahora se dice que es preciso «apostar por la cantera»; algo que debió efectuarse hace más de quince años, cuando se abolió el derecho de retención. Entonces nadie hizo sonar las alarmas. No queda otro remedio que llevar a cabo, a uña de caballo, un trabajo intensivo en el fútbol base.

Es preciso contemplar, además, un gravísimo inconveniente: las inversiones pueden ser a fondo perdido, porque ya no existe la garantía del citado derecho de retención. La normativa actual de la UEFA permite que los jugadores puedan marcharse del Athletic o de los equipos convenidos ­los casos de Arteta y Vélez son un ejemplo­ sin que el club perciba un solo euro en concepto de formación y promoción.

El Athletic necesita tiempo, del que carece, para conformar un equipo que tome el relevo del actual y mucha fortuna. De Lezama saldrán ­seguro­ grandes jugadores, pero con una periodicidad de imposible pronóstico, pues los futbolistas no surgen cuando se les necesita. Con los buenos y algo menos buenos que salgan ­ahora salen a cuentagotas­ ¿podrá el Athletic afrontar con garantías unas competiciones cada vez más exigentes?


Josu Turuzeta (Publicado en DEIA)
 
     
   
Volver arriba