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21 ARTÍCULOS SOBRE EL ATHLETIC
por Josu Turuzeta en DEIA
 
     
  («Pensar es peligroso; razonar, inútil; creer es mucho más fácil»
M. J. Cheiner)

Cuando hace siete años el Tribunal Superior de Justicia de La Haya dictó la llamada "sentencia Bosman", la directiva rojiblanca ni siquiera discutió si eran galgos o podencos. «Si pensáramos que es un tema que urge ser analizado ­manifestó entonces el señor Arrate­ lo hubiésemos tratado en junta, pero no es el caso. En la directiva no hay disensiones al respecto, aunque pueda haber opiniones o dudas que surjan puntualmente ante la amenaza que la famosa sentencia parece que va a suponer para el Athletic». Unos días antes, el vicepresidente Guzmán aseguró, en declaraciones a un diario local, que el Athletic atravesaba un momento crítico de su historia.

El debate nunca se llevó a cabo. El momento era poco propicio. Con recordar que el banquillo rojiblanco estaba ocupado por Dragoslav Stepanovic está dicho todo. Quizás tienen razón los que opinan que no se deben suscitar debates cuando el Athletic "va mal", pero también debe esperarse de los teóricos interlocutores algo más que ver cómo se llevan el dedo índice a la sien en actitud de barrenársela si se proponen cuando "va bien".

Muchos aficionados no admiten ni el más refrenado contraste de pareceres. Sé de un socio que tiene en su casa un cuadro alegórico con el siguiente texto: «si quieres hablar mal habla de algún pariente, pero nunca hables mal de mi querido Athletic»; para los hinchas de ese talante, "hablar mal" es todo lo que no sea un ditirambo. Los forofos del Athletic, como los sicilianos en "Il Gattopardo de Lampedusa", odian a quienes quieren despertarles de su sueño.

Algunos socios piensan que debatir sobre el futuro del Athletic es un asunto que sólo les atañe a ellos: «los trapos sucios se deben lavar en casa»; incluso los hay que tienen una visión un tanto escatológica, pues suponen que tras el diálogo se esconde la aviesa intención de "remover la mierda", situaciones ambas muy perjudiciales cuando empieza a oler a chamusquina o alguien se empeña en hacer funcionar el ventilador. 

Pero el Athletic no es una sociedad anónima. Esa actitud exclusivista y patrimonialista, que ha sido incentivada demagógicamente en las campañas electorales de los últimos años, no se aviene con la historia y significación del club. Es como si los afiliados a los partidos creyesen que sólo ellos pueden criticar a los políticos y decidir sobre los temas generales. Por lo visto, eso de que "el Athletic es el orgullo de un pueblo" y "el Athletic es de todos" sólo sirve a la hora de pagar un nuevo campo con cargo al erario público.

Meras profesiones de fe

Me parece plausible que nos mantengamos unidos en pro del club, pero.¿hasta cuándo tenemos que hacer piña?; y también «remar todos en la misma dirección»: sí, pero.¿hacia dónde? Con un "¡Aúpa Athletic!" no se pueden conjurar las amenazas y ahuyentar los malos augurios que se ciernen sobre nuestro equipo; tampoco con profesiones de fe rojiblanca («¡Yo creo en el Athletic!») que, por desgracia, no dan puntos para la clasificación liguera.

A la directiva actual parece que también le da vértigo pararse y ver qué hay más allá de sus narices. No aludo al gran tabú rojiblanco, guardado en la caja de los truenos (la contratación de extranjeros), sino a la incidencia que las últimas transformaciones en el mundo del fútbol van a tener en el porvenir del Athletic. Todos los equipos, tarde o temprano, en mayor o en menor grado, atraviesan por momentos de crisis: deportivas, económicas o ambas a la vez, que es lo más corriente. El Athletic deberá afrontar, además, otro tipo de crisis que, por mor de la "filosofía", podríamos denominar "ontológica". En realidad, la llamada "filosofía" se ajusta más a lo que en psicosociología se entiende como mística: actitud colectiva afectiva basada en una fe irracional, en este caso en un equipo de fútbol con una particularidad. Lo de jugar sin extranjeros es una costumbre que, si seguimos al clásico (Galeno), constituye una segunda naturaleza El Athletic es diferente, luego necesita de soluciones diferenciadas.

Alternativa a la globalización

No se trata, pues, de agitar en lo más hondo del sentimiento rojiblanco una creencia tan interiorizada como la llamada "filosofía" porque, además de estéril, sería contraproducente. Según la última encuesta dada a conocer, el 83% de los socios mantendría la actual filosofía del club, aún en el caso de que descendiese a Segunda. Se trata de concienciar a los aficionados y plantear una alternativa a los retos de la globalización, que al señor Ugartetxe y su directiva corresponderá implementar, para que los acontecimientos no les pillen, como diría el castizo, sentado en la taza del baño y sin papel; eso les ocurrió a los señores Aurtenetxe y Arrate con la abolición del derecho de retención y con la ley Bosman, respectivamente. Las soluciones no van venir de fuera, según esperaba Arrate, que minimizó las consecuencias de la liberalización de los traspasos y la libre circulación de jugadores.

En efecto, la Unión Europea, la FIFA y la UEFA firmaron, en marzo de 2001, el nuevo sistema de traspasos. Se ha reglamentado, pero de manera aún más desfavorable para el Athletic. La UEFA sólo exige, a comienzo de temporada, una lista de veinticinco jugadores ­sin ninguna limitación­ a los equipos que participan en las competiciones europeas. El "bien" del Athletic no es el "bien" de todos, porque el club bilbaino no es como los demás, es singular. por decisión de sus propios seguidores.

No se puede demorar por más tiempo un debate sobre el "estado del club", que siente las bases para el Athletic del siglo XXI, que clarifique las creencias arraigadas en la afición, etcétera. Un debate introspectivo para, entre todos, buscar las respuestas que nos permitan averiguar qué no somos, de dónde no venimos y adónde no debemos ir. Ha llegado el momento de reflexionar. El Athletic también necesita encontrar un futuro para su pasado.

Josu Turuzeta (Publicado en DEIA)
 
     
   
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